Thursday, November 01, 2007

El Poder de las Palabras

Una manera por la que aprendo palabras de un idioma es escuchar canciones. La primera canción en castellano de que me acuerdo haber escuchado es “Frijolero” del grupo rap-rock mexicano Molotov. Ya que no entendía mucho castellano, la canción me impresionó mucho porque era fácil de comprender. La canción, que trata del racismo en la frontera mexicano-estadounidense, es brusca, indecente y fogosa. Acusa a los estadounidenses de derecha de llamar “frijoleros,” una palabra despectiva, a los mexicanos. También les acusa de meter las narices, explotar y hacer la guerra a otros países.


Es irónico que el grupo Molotov mismo fuera acusado de escribir canciones misóginas, machistas y antiestadounidenses. Las letras de sus canciones son muy fuertes. Las palabras que usa son las que no son enseñadas en las clases de castellano. En la canción “Frijolero,” describe a los estadounidenses como “gringos,” “puñeteros” y palabras aún peores. Su otra canción “Puto”, que incluye la línea “matarile al maricón,” causó mucha controversia, porque fue interpretada como homofóbica. Molotov explicó que la palabra “puto” no es un insulto a un homosexual, sino se usa con el sentido de un miserable o un vago. Las canciones de Molotov imitan y se burlan de la mentalidad machista y latina.

¿Para qué usa Molotov estas palabras tan incendiarias y provocadoras? Para que las recordemos. Son palabras que tienen poder para indignarnos y asustarnos, pero también poder para impresionarnos. Los temas de los que tratan las canciones de Molotov, como el racismo, el machismo, intolerancia y la corrupción, son temas que deberían indignarnos.

Mi canción favorita de Molotov se llama “Gimme the power / Dame el poder” que es una protesta agresiva contra la corrupción del gobierno desde el punto de vista de la gente que vive en la pobreza, desde la gente sin el poder. Con un estribillo muy pegadizo: “dame dame dame dame todo el power /para que te demos en la madre / Gimme gimme gimme gimme todo el poder / so I can come around to joder,” la canción ha llegado a ser un himno generacional para el impotente contra la autoridad. De alguna manera, expresando este sentimiento con palabras, el poder ya está en sus manos.